miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Porque nos odian tanto a los que no llevamos un coche entre las piernas?



No sé si lo dijo alguien antes de mi o si no, lo digo yo ahora. “Vivir es una actividad peligrosa”.

Es peligroso comer según que cosas, a largo y a corto.


Es peligroso andar por determinados sitios a según que horas.


Es peligroso ser minero o piloto de pruebas.


Por supuesto es peligroso conducir un coche e ir en bici, por supuesto.


Quienes conocéis a esta sandía, sabéis que llevo más de 25 años montando en bici regularmente y los últimos 15 he usado la bici como medio de transporte. Y he tenido sustos, claro que he tenido sustos, y ¿quien no ha tenido sustos cruzando a pie un paso de cebra* o un semáforo en verde para los peatones?. ¿Quién no ha sentido un sobresalto cuando un coche nos adelantaba en la autovía a una velocidad “inapropiada” o pegaba un volantazo delante nuestro o calculaba mal la distancia de adelantamiento y casi nos comía?. Claro que he tenido sustos. Pero no es de eso de lo que va este cuento.


Este cuento de hoy va del odio que algunos conductores sienten por todo aquello que no tenga cuatro ruedas y un motor de explosión. Y aquí da lo mismo una moto, pequeña o grande, una bici o un viejo o un niño cruzando una calle.


Seguro que los habéis visto. No frenan hasta el último instante. Calculan al milisegundo el tiempo que tardas en llegar al paso de cebra y siempre calculan que les da tiempo pasar delante de ti.


Son los mismos que cruzan las ruedas por encima de la línea continua de los semáforos o los mismos que te pitan exactamente dos centésimas de segundo después de ponerse el semáforo en verde.


Son esos conductores que te echan la bronca por cruzar un semáforo montado en la bici o que hacen amago de atropello y te llaman de todo si lo haces en un paso de cebra (alguna experiencia directa tengo) o te pitan si vas por el centro de una calle de una sola dirección, evitando en la medida de los posible, los despistados conductores y conductoras que abren puertas sin mirar quien viene detrás.


Son también los mismos que en el bar o en la comida de empresa o familiar, siempre critican a los “ciclistas que no cumplen con las normas de tráfico”, como si ellos fueran la madre Teresa de los conductores o como si los peatones no cruzaran por sitios prohibidos. Y es que, las normas de tráfico para los ciclistas se las saben de memoria, pero luego ellos hacen todas las “pirulas” del mundo y encima, se ríen.


Son los mismos que ante un atropello de ciclistas, callan y piensan, “algo habrán hecho”. Suelen ser los mismos que lo miden todo en su vida en base a los caballos de su coche y el peso de sus co…..


Y es verdad que han sido mujeres las tristes protagonistas de los últimos atropellos. Es verdad que además iban hasta el culo, pero no penséis que eso les esculpa a los señores, fascistas de la carretera, que no.


La semana pasada tuve dos sustos de esos. De los que te echan de la carretera porque su coche es más grande. De los que te adelantan, poniéndote, poniéndose y poniendo al que viene de frente en grave riesgo, todo para llegar al siguiente semáforo 15 segundos antes que tu, eso si, luego te piden disculpas, y supongo que si te matan les dará una ataque de ansiedad y te llevarán flores al cementerio. Si, se que es duro, pero es que me va la vida en ello.


Acabo. Solo pido que aquell@s a quienes os ponga nerviosa o no entendáis porque una bicicleta circula por vuestra carretera, POR FAVOR, no cojáis el coche. Gracias.

Nota: Escribí esta entrada ayer martes 23 de mayo y no la publiqué por respeto a lo sucedido en Manchester. Luego me enteré del asesinato de una persona mayor en Torrejón por el puñetazo de un conductor airado por criticarle su exceso de velocidad. Mi solidaridad con la familia de este hombre y con la de tod@s los que sufrimos a estos sinverguenzas de cuatro ruedas y ningún cerebro.

jueves, 6 de abril de 2017

LOA DEL BOMBERO OBJETOR



Se ha enterado esta sandía que un bombero de Bilbao, que los bomberos son de donde les da la gana, se negó a participar en el embarque de tres contendedores de bombas con destino a Arabia Saudí, uno de los países más ricos del mundo y uno de los países, si no el que más, implicados en todos los bochinches de oriente medio (que se lo digan a los Yemenies o a los Sirios), pero también en otros asuntos más espinosos y turbios que tienen que ver con terrorismo, y eso sin hablar de la escandalosa situación de los derechos humanos o de la vergonzosa discriminación de la mujer en su propio territorio.
Se negó a participar, nuestro bombero, porque sabía de todo esto y pensó que aquellos contenedores se iban a utilizar para masacrar poblaciones civiles, posiblemente, y posiblemente acertara.
Se le abren a esta sandía dos o tres frentes de reflexión.
Primero, si a los médicos que no quieren practicar abortos se les debe respetar la objeción de conciencia, porque no se le admite a este bombero al que se le abre un expediente que puede acabar con una sanción de 3 ó 4 años de empleo y sueldo (que de empleo solo no estaría mal, que a mí me parece que personas así merecen nuestro reconocimiento, aunque solo fuera con un saque de honor en un partido del Athletic) solo por negarse a hacer algo que todos deberíamos negarnos a hacer y admitir, que se fabriquen y vendan bombas como si fueran sandias.
Segunda cuestión, Qué narices hacen 4 toneladas de bombas en Bilbao con destino Arabia Saudí, ¿Mejorar la economía patria?, ¿favorecer las políticas de alianzas con las potencias del golfo?.
España lleva mucho, pero muchos años fabricando y vendiendo armas, no en balde somos el séptimo exportador mundial de armas y no en balde, Arabia Saudí es uno de nuestros principales compradores, con Irak, Turquía y Australia (que debe costar más mandar las pistolas y las bombas hasta allí que hacerla in situ, digo yo) y somos miembros de la OTAN que sin duda no es un Club de relax y cuando a alguien (a un bombero de Bilbao, sin ir más lejos) se le ocurre simplemente esgrimir su conciencia contra tanta barbarie y tanta injusticia, solo se nos ocurre expedientarle y amargarle la vida para que a nadie, ni bombero de Bilbao, ni oficinista de Fuenlabrada, se nos ocurra oponernos al orden militarista establecido.
Yo desde este humilde sandiería pido reconocimiento y solidaridad a quien simplemente ha hecho lo que tod@s deberíamos hacer ante hechos de este tipo. Basta ya de participar en el negocio de la guerra. Convirtamos nuestras espadas en arados.

lunes, 6 de febrero de 2017

A Mario, que nos ha dejado muy sol@s



Cuando un amigo se va… sí, claro que deja un vacío, un vacío terrible es el que nos ha dejado a muchas y a muchos Mario Salvatierra y por muchas razones.

Mario siempre tenía una palabra o muchas, para explicar lo que pasaba en el mundo y sobre todo, lo que le pasaba a la socialdemocracia europea, su pasión. Pero también tenía palabras amables, un chiste o una historieta que finalmente te hacía reír, partirte de risa sobre alguna anecdota de Argentina y/o los peronistas, su otra pasión. Ese era Mario, locuaz y dicharachero, aunque también sabía ser serio, riguroso y un pelín acido también.

Mario estaba enamorado de Almería y de una almeriense, Marisa. Compartimos anécdotas y experiencias de Rodalquilar y la Isleta del Moro, nos mandábamos fotos y nos recomendábamos sitios para comer y estar.

Recuerdo que la semana santa pasada le mandé una foto del cartel señalizador de “Salvatierra de los Barros” e hicimos chistes sobre su apellido y sus orígenes.

Ese era Mario. El que mandaba los chistes más divertidos y también los más malos por WhatsApp. El que hacía las críticas más atinadas sobre la situación política. Largos y largos discursos plagados de citas filosóficas después de intensas comidas con buena carne y mejor vino.

Ahora no sé quién nos señalará la ruta a seguir por la socialdemocracia europea. Quien interpretará los cambiantes simbolismos de cada puesta en escena de los “liderillos/as” del socialismo español. Quien nos recomendará tal o cual libro de Owen o de Piketty.

Mario, te has ido muy pronto y nos has dejado muy solos.

martes, 31 de enero de 2017

Publicidad y construcción de los estereotipos ambientales y de género



Escucho dos anuncios hace unos días y hasta hoy no me he decidido a decir nada, no porque me faltaran palabras, sino porque me faltaba tiempo, pero vaya, ahí dejo mi reflexión.


El primero y más antiguo es de la Dirección General de Tráfico (DGT) el spot se llama “de Carlos a Carlos, el papa de Isabel” y se inicia con una voz en off que dice “de casa al colegio y del colegio a ballet” sigue por esos mismos derroteros anunciando los distintos itinerarios que el papa de Isabel hace con su hija hasta alcanzar la cifra de 350.000 Kms recorridos en coche.


Me llama la atención que toda la vida de la niña Isabel se hace en coche. Va al colegio en coche, va a las actividades extraescolares en coche, va a la playa, al parque de atracciones a la sierra, siempre en coche.


Si según los datos de la propia DGT la media de Kms. recorridos por los español@s es de 9.000 al año, significa que el papa de Isabel ha llevado a su hija en coche durante los últimos 38 años, es decir, que Isabel ya no es tan niña o el papa de Isabel hace una burrada de Kms todos los años.


Pero lo que a mi entender es más grave, es el mensaje que lanza este anuncio, todo lo que haces, todo lo bueno, todo lo sacrificado, pero también todo lo gratificante que hace el papa de Isabel lo hace en coche.


Hay otro en radio que con un enfoque parecido te pide que hagas memoria de cuando ibas al colegio, luego al instituto, a la universidad etc y siempre en coche hasta completar esa bonita cifra mágica de 350.000 kms.


Con mensajes como estos, es claro que l@s ecologistas y l@s amantes de la Movilidad Sostenible nos tenemos que ir a paseo (en coche). Y no digo yo nada de l@s peatones y l@s ciclistas, est@s no existen. El papa de Isabel no lleva a su hija a un parque (o si la lleva será en coche) no la enseña a montar en bici, o si lo hace será encaramando la bici a la baca de su coche.


Son este tipo de mensajes, además institucionales, los que destruyen cualquier posibilidad de alimentar un cambio de mentalidad entre la ciudadanía. ¿Para que me mato yo en hablarle a los chavales de 12, 13, 14 años de los institutos, de ser respetuosos con la naturaleza, de reducir la huella ecológica si luego viene el Gobierno de España y nos ensarta con su loas a los 350.000 kms del papa de Isabel?


Una vez más la publicidad se pone al servicio de las conductas perniciosas para la salud de la ciudadanía, construyendo imágenes de felicidad en base a la destrucción de nuestro patrimonio natural más imprescindible, el aire. Mala publicidad y mal@s responsables polític@s que aceptan esta propuesta, o la incitan.


El segundo anuncio que me ha animado a escribir esta “sandiada” lo he escuchado esta mañana, y tiene como protagonista a una empresa de seguridad que lleva todo el mes anunciándose tomando como base la historia de una pareja a la que han robado en su casa.


Hay varios anuncios que ahondan en el mismo esquema y en la misma construcción del rol de la mujer ante un suceso violento, pero el de hoy ya era de traca.


Se oye la voz de la mujer hablándole al contestador automático de su marido. Le está diciendo que se ha encontrado la puerta abierta de la casa y la cerradura forzada, que ha mirado un poco y todo está revuelto pero que no se atreve a entrar (hasta aquí todo normal) pero el esperpento llega cuando finaliza su alocución diciendo con la voz en un puño “llámame, no sé qué hacer”. Pausa reflexiva.


Pues que va a hacer, ella y cualquiera. Llamar a la policía, incluso antes que, al marido, pero no, se construye la imagen de una mujer, débil, aterrorizada, ignorante, que necesita del “macho alfa” una respuesta urgente para corregir su incapacidad para tomar decisiones.


La publicidad sin duda es una de los grandes aportes culturales del siglo XX, pero también es uno de los elementos que más ha contribuido y contribuye a construir una imagen de nosotr@s hecha a medida del PODER, del económico y del patriarcal, que suele ser lo mismo.


Una imagen de nosotr@s hecha para perpetuar una situación de desigualdad e injusticia donde las mujeres son el sexo débil y los hombres los únicos capaces de tomar las decisiones adecuadas, ¿Verdad Donald?.


En fin, seguiremos espiando el mundo y dándole a la tecla para buscar la mejor forma de ser mejores, mientras tanto. Viva México.